Desde las profundidades de la tierra se está pariendo la vida,
entre llantos , alegría y esperanza, de los treinta y tres
hombres que renacen, amaneciendo a un nuevo día,
de un parto que es real y es toda una osadía.
Renacen sentimientos, renace el corazón solidario, se despiertan
las conciencias, emerge la justicia entre rocas y oscuridad,
con toda su fuerza, para dar al hombre minero su dignidad.
No me alcanzan las palabras para trascender a este momento,
para darle a este instante una pausa intensa de silencios,
el desierto de Atacama nuevamente floreciendo.
Quiero guardar en la memoria del corazón, cada gesto, cada lágrima, cada momento que me ha hecho percibir, que la vida tiene valor, tiene consistencia si se vive junto a otros con el vínculo del amor.
La tierra está pariendo, en nuestra patria chilena,
pariendo la vida del esfuerzo, de las familias unidas,
que esperan el regreso de su gente tan querida.
Gracias a Dios , gracias a la madre tierra, a la pachamama,
que desde sus entrañas cual útero fecundo, ha cuidado
la vida de estos treinta y tres mineros haciéndose
historia en el mundo entero.
Stgo-13- Octubre- 2010
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