Tejer desde los silencios, vínculos de fraternidad,
Que se posan en cada rincón de mis células,
Como notas de humanidad.
Acoger la vida como el don primero a cuidar,
Es reconocerse y sentir la tibieza de la sangre,
que fluye como una fuente de vitalidad.
Los naranjos me han tirado azahares,
esparciéndome su aroma y mi alma
Se ha prendado de mil colores, que
me van dibujando espacios de libertad.
Hasta el cantar de los pajarillos
me parece nuevo, el aire me huele a existencia,
el cielo tiene un nuevo color para mí.
Todo en mí se renueva y se extiende,
como el agua que fluye,
en un cantar que me serena
y me cautiva.
Recrearme y recrear parece
que se han fundado en mí, dejándome
huellas encarnadas del paso que me va orientando,
a la novedad de lo que vivencio
desde la escucha y el silencio.
29-Sep-2009
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