Dejar en mi cuerpo, los cúmulos
de recuerdos, que van recordándome
lo prisionera que me había vuelto.
Sin darme cuenta viví en un mundo
que nunca fue el mío, por el desarraigo
que en un instante se cogió de mi mano.
No sé que estrella iluminó mi camino,
que ahora me encuentro volviendo a mi nido.
Quiero prenderme de las plumas del pájaro y de la viveza
de un picaflor, dejar que mi esencia derrame el amor.
Sintiéndome en mi nido,
siento que quiero volar,
con alas de gaviota y la mirada de un halcón.
Soy poema soy amor,
soy simplemente presencia
hecha carne de una caricia que nació.
Santiago-Sep-2009
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