El deseo huele a frutas que jugosas
se deslizan por mis manos, tiene colores
que me abren la mirada que me despiertan
los sentidos de un nueva enseñanza.
Cada movimiento me inicia en una primera vez,
en un lenguaje que casi explosivo y cósmico,
me desliza con sutileza en un instante, en un presente
de caricias y miradas que me hacen continente.
Sensualidad tiene fineza, pero también
tiene la fuerza de eso que me motiva, que me excita
como un volcán encendido como un impulso erótico,
a conquistar lo que quiero con pasión y deseo.
Parece que me he convertido en una observadora,
que va trascendiendo, que a través de esa pupila comprometida,
se va transformando con un amor creativo, con un amor atrevido
y osado para ir junto a otros encendiendo miradas.
Encender el fuego y la llama que llevo dentro,
va pasando por mi cuerpo, fluyendo como agua que corre,
como el fuego ardiente, como el aire que rosa mi nariz,
como la tierra que me arraiga, a la fantasía de un momento,
explorando nuevos intentos, reaprendiendo de mi ser sexuada,
acogiendo expresiones para tomar
en mis manos una sensualidad liberada.
5-nov-2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario