Los ojos, las manos, el encuentro,
las caricias y el silencio, me fueron hablando
y he recibido el mensaje.
No se puede vivir a solas,
porque es muy pesado el equipaje,
cada rostro presente hizo en mí presencia
haciéndome sentir que tocaba la existencia.
Mamá loba era creatividad y todo lo que
expresaba me despertaba mi verdad,
de un ambiente y un espacio que
me conectó a mi propia aventura.
De una identidad dormida por
la represión de una cultura,
Hoy camino paseándome entre naranjos y rosas,
Que me dibujan los paisajes como
verdaderas mariposas.
Como nidos de pájaros que me incitan
al arte de crear el nido de la acogida
de los vínculos de lo existencial.
Stgo.-Septiembre-2009
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